El cáncer de próstata es una de las enfermedades más comunes entre los hombres, y para muchos, la vigilancia activa es la opción de tratamiento inicial. (La vigilancia activa es una estrategia en la que, en lugar de iniciar de inmediato tratamientos agresivos como la cirugía o la radioterapia, se monitorea cuidadosamente el cáncer con chequeos regulares).
Sin embargo, los hombres que optan por la vigilancia activa tienen un riesgo tres veces mayor de morir por enfermedades cardiovasculares (ECV) que por el cáncer de próstata mismo. Además, aproximadamente el 30% de estos hombres experimentará una progresión de la enfermedad dentro de los primeros tres años, lo que requerirá un tratamiento radical, y hasta el 55% necesitará dicho tratamiento en un plazo de diez años.
Dado el alto riesgo cardiovascular y la posibilidad de progresión del cáncer, se ha investigado el papel del ejercicio como una intervención potencialmente beneficiosa durante la vigilancia activa. La investigación ha demostrado que el ejercicio mejora la capacidad cardiorrespiratoria, la función física, la composición corporal, la fatiga y la calidad de vida durante y después de los tratamientos radicales contra el cáncer de próstata. Además, se ha encontrado que el ejercicio aeróbico puede suprimir la progresión de los tumores de próstata y la metástasis en modelos animales, así como mejorar los resultados bioquímicos del crecimiento del cáncer de próstata en humanos.

Un estudio reciente, conocido como el ensayo ERASE (Ejercicio Durante la Vigilancia Activa del Cáncer de Próstata), se propuso examinar los efectos del ejercicio en la aptitud cardiorrespiratoria y la progresión bioquímica en hombres con cáncer de próstata bajo vigilancia activa. Este ensayo clínico aleatorizado incluyó a 52 hombres que participaron en un programa de entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) durante 12 semanas. Los resultados fueron sorprendentes: los participantes mostraron mejoras significativas en su salud cardiovascular y una reducción en los niveles del antígeno prostático específico (PSA), una proteína que puede indicar la presencia de cáncer de próstata. Además, el ejercicio ayudó a ralentizar el crecimiento de las células cancerosas.
Estos hallazgos sugieren que el ejercicio puede ser una intervención efectiva para mejorar la salud cardiovascular y suprimir la progresión del cáncer de próstata en hombres que están bajo vigilancia activa. La inclusión del ejercicio como parte del tratamiento podría no solo mejorar la calidad de vida, la salud cardiovascular y aumentar la resistencia física, sino también preparar mejor a los pacientes para posibles tratamientos radicales en el futuro.
Si estás en vigilancia activa para el cáncer de próstata, considera el ejercicio como parte de tu plan de cuidado. No solo estarás fortaleciendo tu cuerpo, sino también ayudando a mantener el cáncer bajo control.

Si tienes alguna duda o necesitas más información sobre el cáncer de próstata y cómo el ejercicio puede ser una parte integral de tu tratamiento, no dudes en contactarnos. ¡Estamos aquí para ayudarte!